Estuvo casado 9 años con Ana Leza y 18 con Melanie Griffith. «Soy hombre de una sola mujer», asegura el actor
Antonio Banderas junto a Madonna
Guapo, sexy, encantador, divertido y
triunfador. Antonio Banderas tiene todos los ingredientes necesarios
para ser un auténtico latin lover al más puro estilo Porfirio Rubirosa y
romper corazones y destrozar bolsillos sin apenas parpadear. Eso es lo que la mayoría podría pensar al verle en Hollywood, protagonizando superproducciones, anunciando perfumes o produciendo sus propias películas.
Pero no. A pesar de tenerlo todo, Banderas no ha roto el mercado de los seductores, salvo en las películas
que protagoniza. En la vida real es más fiel de lo que aparenta y más
tranquilo de lo que se le supone en cuestiones amatorias. «Yo soy hombre de una sola mujer», dijo la semana pasada en su visita a Buenos Aires. Desde sus años de vida loca de la mano de Pedro Almodóvar
en Madrid hasta su desembarco en Hollywood, la carrera sentimental del
malagueño apenas ha estado salpicada de nombres. Mientras soñaba con
convertirse en un grande del cine conoció a la actriz Ana Leza,
de quien se enamoró perdidamente hasta el punto de que a los seis meses
decidieron casarse. Ana sacrificó su propia carrera para lanzar la de
su marido y fue quien le ayudó a declamar (ella había trabajado con
Nuria Espert y conocía su escuela).
La llegada de la pareja a Estados Unidos acabó con los días de amor y rosas. Banderas eclipsó al resto del reparto
en «Los reyes del mambo» y Leza comenzó a vislumbrar la crisis que se
le venía encima. Comenzaron a tener vidas separadas y el remate llegó en
el rodaje de «Two much», donde el malagueño y Melanie Griffith se saltaron todos los guiones
para vivir su particular escena romántica frente a los ojos de un
Fernando Trueba que prefirió mirar para otra parte y la desilusión de la
guapísima Daryl Hannah que se quedó con las ganas de probar al español.
Mientras Banderas saboreaba el éxito y la piel
de Melanie, su exmujer se refugiaba en la meditación y el yoga
alejándose totalmente del que había sido su mundo. Fue un divorcio
silencioso que tuvo su «momento Madonna» cuando en un viaje a Madrid la
cantante se encaprichó de Antonio (llegó a perseguirlo por el Hotel
Palace en la fiesta que Almodóvar le preparó). Si hubo o no tema es algo que no confirmaron pero lo cierto es que Madonna
no fue muy generosa en sus calificaciones en algún que otro comentario
que trascendió a los medios y que afectaba a la zona más sensible de la
masculinidad.
Durante los 18 años de matrimonio con Melannie
nadie ha podido hablar de infidelidades por parte del actor, salvo en
los dos últimos años que surgieron rumores de un posible divorcio. Ha
sido una vez finalizada su relación cuando se le ha podido ver
aparentemente feliz junto a Nicole Kimpel,
una espectacular holandesa que no pertenece al show business pero que
Antonio no ha dudado en pasear por Cantabria o Sitges durante sus
rodajes o promociones. Lo que no ha hecho hasta el momento es posar con
ella. De ahí que en la última gala Starlite este verano en Marbella
optara por acudir solo y eso que Nicole ya formaba parte de su vida.
«Aprovechad el momento que Banderas no va a estar soltero mucho tiempo»,
comentó desde el escenario Anne Igartiburu en la subasta benéfica que
se celebró aquella noche. Aunque en aquella velada solo tuvo ojos para
Angi Jiménez, una de las hermanas que han lanzando la firma de moda
Panambi, al final todo quedó en palabras y un bonito baile. Divorciado, padre de una hija, millonario, divertido y de lo más sexy,
a sus 54 años Banderas es el nuevo partidazo en la meca del cine.
Seguramente podría conquistar a la mujer que se propusiera pero ojo: los
que bien le conocen aseguran que sus grandes pasiones siguen siendo el cine y la Semana Santa malagueña.