El resurgir de Bryant contagia a los Lakers
Publicado por el fogon Barahonero miercoles 27 abril 2011
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Por Wagner E. Piñeyro Mateo
EFE | Los Ángeles (EEUU) | 27/04/2011
La resurrección en pleno partido de Kobe Bryant, aquejado de una torcedura en el tobillo izquierdo, contagió a sus compañeros para lograr anoche la victoria en el quinto partido de la serie contra los New Orleans Hornets (106-90) y poder certificar el pase a la semifinal del Oeste el próximo jueves. El escolta angelino fue el máximo anotador de los suyos con 19 puntos, ayudado por los 18 puntos y 10 rebotes de Andrew Bynum y los 16 tantos, ocho rebotes y cuatro asistencias de Pau Gasol. Por los Hornets destacaron Chris Paul, con 20 puntos y 12 asistencias, y Trevor Ariza, con 22 tantos.
La cojera del 24 californiano y su inoperancia defensiva resultaron decisivas de inicio ya que permitieron a Ariza arrancar con 10 puntos sin fallo, mientras los angelinos volcaban el ataque en sus torres, con especial protagonismo para un activo Bynum, y disfrutaban de la aportación exterior de Derek Fisher y Ron Artest con sendos triples (14-11).
La segunda falta de Ariza en seis minutos parecía una buena señal para los californianos, pero Paul tomó rápidamente el mando del partido, repartió hasta ocho asistencias en el primer cuarto y alimentó de balones a un acertado Marco Belinelli para disparar a los suyos al término del primer cuarto (23-32). A los Lakers les faltaba acierto en el tiro (todo lo contrario que a su rival, con 13/16 en lanzamientos), pero sobre todo intensidad y energía en defensa, ingredientes que sí aportaron reservas como Lamar Odom, Shannon Brown y Matt Barnes, claves en el resurgir de los de Phil Jackson con un parcial de 10-0 (33-32). En el bando contrario y una vez contenida la sangría de Paul, Willie Green y Ariza no cesaron de martillear el aro californiano y precisamente un dos más uno del ex alero de los Lakers dio lugar a la metamorfosis de Bryant. Frustrado por el dolor en su pie y por no contribuir como quería (no intentó un solo lanzamiento a canasta en el primer cuarto), Bryant explotó y firmó un brutal mate a una mano con el que reverdecía viejos laureles, para continuar con una canasta imposible tras un reverso. El Staples se ponía en pie. Vibraba. Volvía a creer en su equipo.
Con 54-51 al descanso, los angelinos no dejaron escapar el momento de inspiración con el que abandonaron el parqué minutos antes y un parcial de 13-5, culminado con otro espectacular mate de Bryant, esta vez con la mano izquierda, les otorgó 11 puntos de renta (67-56). Los Hornets requerían la presencia de Paul y su líder no decepcionó. Asumió de nuevo la responsabilidad, lanzó el contraataque en innumerables ocasiones y volvió a imponer orden y cabeza en los esquemas de Monty Williams, algo de lo que se benefició especialmente Belinelli, mortal desde el triple. Al último cuarto se llegó con 79-72 y de nuevo los secundarios mantuvieron a flote a los Lakers, que volvieron a disfrutar de un entonado Bynum, símbolo de la superioridad de los locales en la zona (40 puntos anotados por los angelinos y 20 por Nueva Orleans, con 12 minutos por jugar). Con Blake, Brown, Barnes, Odom y Bynum la brecha volvía a abrirse (89-74), esta vez de forma definitiva debido a las pérdidas de balón y la mala selección de tiro de New Orleans, que acusó los minutos en el banquillo de Paul. A falta de 5:37 Phil Jackson dio entrada a los titulares para afianzar la situación, pero su rival, aún sin arrojar la toalla, pensaba ya en tratar de empatar la serie el jueves. El sexto partido aguarda.