
CARACTERIZACION Y AGENDA AMBIENTAL DE
BARAHONA (2)
En
lo referente a las demandas ambientales que se les aplican a los recursos
naturales de la provincia de Barahona, se pueden citar las relacionadas con la
agricultura, la ganadería, el uso de la tierra para asentamientos humanos,
vialidad, esparcimiento, pesca, los servicios públicos (acueductos,
alcantarillado, manejo de residuos sólidos, mercados, mataderos, cementerios y otros),
minería y las áreas ocupadas por industrias.
Las
demandas ambientales frente a los recursos naturales de la provincia, ocasionan
una amplia afectación ambiental y la misma es muy negativa: Deforestación,
erosión y sedimentación de cuencas y zonas llanas, contaminación de cursos de
agua y por desechos sólidos, contaminación por aguas negras, contaminación
sónica, desorden territorial en áreas urbanas y rurales, deterioro del paisaje,
todas las cuales sumadas a los riesgos climáticos crean graves amenazas y vulnerabilidades
en toda la provincia.
Sobre
la agricultura, se tenía como estadística en la Unidad Regional de
Planificación (URPE), antes de y hasta el 2012, que en la provincia de Barahona
existía un total de 7,985 productores que usaban 1,081,962 tareas de tierra en
actividades agropecuarias. A partir del Censo Nacional Agropecuario del 2015,
se señala que la cantidad de productores es de 5,877 y las tareas utilizadas
son 871,720. Para un descenso de productores de 2,108 (24.4%) y un descenso en
tareas de 210,242 (19.43%). Se afirma que muchos productores han pasado a vivir
del motoconcho. ¡¡¡ MADRE MIA!!!
La
ganadería en la provincia adolece de elementos básicos. Los “ganaderos” no
poseen potreros y por consiguiente sus animales deambulan por calles y
callejones y pastan en solares yermos y en bordes de caminos y carreteras,
posibilitando la ocurrencia de accidentes graves, como han sucedido. En cuanto
a los asentamientos humanos, posiblemente Barahona es la provincia del país
donde más se usan lugares inadecuados para construir: Cañadas y drenajes,
nacimiento de ríos, bordes y paseos de carreteras, zonas con riesgos de
derrumbes e inundaciones, etc.
En
vías y calles es frecuente la ocupación de aceras y parte de las calles para instalar
negocios (frituras, talleres, venta de mercancías) y lo mismo ocurre en áreas
verdes o de esparcimiento, se irrespetan a los ciudadanos, que en su
cotidianidad usan las aceras y las áreas verdes para caminar o descansar y que
son diseñadas en especial para ellos.
Una
buena parte de la provincia está destinada como Área Protegida, debido a las
condiciones únicas y de interés ambiental que presentan dichas áreas. De toda
la geografía provincial, las Áreas Protegidas ocupan 507.6 Km2 (29.18%). Lo que garantiza un agradable
paisaje, la preservación de especies y que exista una producción abundante de agua
en las montañas, las cuales son nuestras madres de las aguas.
De
ahí, las garantías de dotar de acueductos a las comunidades, aunque estas estén
apartadas de los centros urbanos. En lo concerniente a la minería, ahí es donde
la “puerca tuerce el rabo”, pues las
concesiones y solicitudes de permisos para explorar y explotar los recursos
mineros que existen en nuestros suelos (mayormente minerales no metálicos),
para el 2012, cubrían una superficie de 715.98 Km2 (41.16%). Esta
superficie si se llega a explotar, implica una función contraria a la de las
Áreas Protegidas; lo que quiere decir, deterioro del paisaje, desaparición de especies
y la segura sequía y desertificación de las montañas, las madres de nuestras
aguas.
Si
se suman las áreas protegidas a las concesiones y solicitudes mineras se
tendría una superficie provincial equivalente a 1,223.55 Km2,
significando esto que el 70.34% de toda la provincia quedaría fuera de la
producción agrícola y ganadera, fuera del uso de los pueblos, de viviendas, de calles,
de áreas de recreos, fuera del turismo, de los deportes y fuera de todos los
servicios públicos, y además, sin ninguna garantía de sostenibilidad, debido a
la depredación que ocasiona la minería.
En
los actuales momentos, desde sectores empresariales y desde el Estado
Dominicano se hacen esfuerzos inauditos para que veamos la minería como una
buena actividad para el “desarrollo”, cuando todos sabemos que solo sirve para
el crecimiento económico de las arcas de los empresarios y funcionarios que desprecian
a los pueblos.
Continuaremos
en la próxima entrega,
Rafael Matos Féliz
Por el Desarrollo Sostenible