Nota enviada al Fogón Barahonero
Continuando con la Zurza de
Canoa, como le llaman los lugareños, vamos a dilucidar en esta oportunidad otro
capítulo del desprecio, que se les tiene a los desposeídos de los bienes
materiales, aunque estos sean ricos en abundancia de las prendas morales, tales
como son la honradez, honestidad, no coger lo ajeno ni lo público y ser
personas laboriosas y de bien.
En esta oportunidad,
hablaremos de “la segunda etapa del proyecto termal”, pues para el 2013, se
conformó un nuevo consorcio de inversionistas para desarrollar el proyecto.
Esos nuevos bríos hicieron que se preparara un nuevo diseño del proyecto y
ahora se proponía una modificación presupuestaria y estructural. Se sometió la
nueva propuesta al Ministerio de Medio Ambiente y esta institución observó que
los desechos a ser producidos en la fase de construcción (durante los primeros
tres años) se iban a depositar en el vertedero de Canoa o en el de Vicente
Noble.
Pero ocurre que ambos
vertederos ya habían sido notificados por el Ministerio como ilegales y con
peligro de alta contaminación por estar ubicados en los bordes de la carretera
Azua-Barahona. Por esta razón, se les pidió a los promotores del proyecto
termal, que ubicaran un vertedero que no presentara las mismas objeciones que
los indicados, para así aprobarle la solicitud de construcción.
Fue de ahí que propusimos
como posible lugar de depósito para esos desechos de la fase de construcción,
al vertedero de la alcaldía del municipio de Barahona, localizado en la zona de
Algodón entre los distritos de Palo Alto y Pescadería. De inmediato se hicieron
las diligencias para poner en conocimiento a los miembros de la alcaldía de
Barahona de las pretensiones, con relación al proyecto de las Aguas Termales.
Se acordó un encuentro con
los miembros de la Sala Capitular y el Alcalde, y en el marco de ese encuentro,
se les presentó (en Power Point) la propuesta del proyecto. Luego de eso, el
Alcalde estableció que la alcaldía no podía usar sus vehículos para intervenir
en búsqueda de desperdicios en otra jurisdicción. Se le aclaró que eso estaba
resuelto, pues se había preparado un acuerdo para que los vehículos de Canoa y
Vicente Noble fueran los responsables del transporte de los desechos.
En un par de días se nos
llamó para que conversáramos con una comisión de dos regidores (uno de ellos
reelecto y el otro no, pero que es ingeniero), para hablar sobre la aprobación
de la Carta de No Objeción, para el uso del vertedero por parte del Proyecto
Termal. En el encuentro, los regidores nos dijeron que ya se había aprobado la
solicitud, pero que se hacía necesario que el proyecto le donara al
Ayuntamiento una Pala Mecánica, un Buldócer y una Retroexcavadora, pues según dijeron “las basuras” de ese
proyecto iban a hacer más difícil el manejo del vertedero y por ello requerían
de esos equipos.
Nos quedamos anonadados con
esa petición, pero como no somos dueños de ese proyecto, de inmediato llamamos
al promotor y se le puso al habla con los regidores. Escuchamos argumentos,
justificaciones y luego, al volver a hablar con el promotor nos dijo que se les
ratificara a los regidores que el proyecto estaría dispuesto, después de
concluir la obra, de disponer de algunas maquinarias para la alcaldía. Los
regidores fueron enfáticos al decir que los equipos deben ser entregados primero,
sino nananina.
Ahí mismo, volvió a morir el
sueño de un gran proyecto para esta desdichada provincia y región. Pero lo
bueno de todo eso es que se habla de “desarrollo” y en realidad, lo que se hace
es ser el mayor obstáculo para el verdadero desarrollo, el que es sostenible.
Porque ese beneficia a los excluidos, a los desamparados de las políticas
públicas y crea realce en las regiones apartadas, pero para desgracia y
desdicha, ese desarrollo no crea crecimiento económico personal ni grupal para
los buscavidas, pues sus decisiones se basan siempre en ¿dónde está lo mío?.
Nos contactamos en la
próxima entrega
Rafael
Matos Féliz
Por
el Desarrollo Sostenible